El problema fundamental de cualquier metodología aplicada a cualquier problema de cualquier ingeniería (tanto físicas, electromecánicas como abstractas, como el software) es un fenómeno muy parecido al problema de incertidumbre de Heisenberg.
El problema es que cuando se mide algo y a conciencia se “ve”, no se puede asegurar que es lo mismo que cuando no se ve. Es como si el switch de un refrigerador fuera impredecible, y uno se preguntara si es que efectivamente se apaga cuando cerramos el refrigerador. El problema es que, a diferencia del switch impredecible que podemos verificar por medios indirectos como poner un medidor de consumo en la entrada de corriente del refrigerador; en las metodología nuestro impredecible switch es humano, y aunque hay indicadores indirectos no hay ninguna cien porciento fiable, y que a la vez funcione en todas las situaciones.
Puede que toda metodología sea buena, el problema es que o no se sigue, o los datos retroalimentados están truqueados.
Habiendo metodologías tan estrictas que piden contabilizar incluso el tiempo que uno va al baño, no sirven de nada ya que la gente no contabiliza ese tiempo, y hay días muy productivos mientras hay otros que no.
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